Goto, 47

Kenji Goto
Kenji Goto

 

Hace casi un año el periodista japonés Kenji Goto fue asesinado a manos del Daesh.

Nació en Sendai, Japón, en 1967, y murió decapitado en un lugar desconocido de Siria el 31 de enero de 2015. Su trabajo era su vocación. Cubrió conflictos en diversos países de África y Asia dando a conocer el sufrimiento de los inocentes, especialmente de los niños y niñas que viven la desolación de las guerras. Su labor humanitaria convierte a Kenji Goto en un símbolo de quienes dan su vida por los demás hasta las últimas consecuencias.

La noticia de su asesinato me impactó de forma diferente. No fue la primera víctima y, desde luego, tampoco ha sido la última. Pero aquel día, según pasaron las horas, fuimos sabiendo más acerca de un ser humano que despertaba el afecto de todos. Cada detalle nuevo nos hacía estimarlo más aún. Destacaba su cercanía al pueblo sirio, su carisma entregándose a los demás y una voz única para contar su visión propia sobre los terribles hechos de una guerra aún viva. Pudimos comprender mejor su forma de pensar cuando leímos este tweet publicado por el periodista en su cuenta de Twitter el 7 de septiembre de 2010. Así rezaba su mensaje:

“Cierro mis ojos y espero. Si grito o enloquezco será el fin. Se parece a una oración. El odio no es para los humanos. El juicio le corresponde a Dios. Es lo que he aprendido de mis hermanos y hermanas árabes” – Kenji Goto.

El impacto que causó esta muerte en mí me hizo escribir la siguiente poesía que comienzo con las propias palabras del periodista.

 

Goto, 47

目を閉じて、じっと我慢。怒ったら、怒鳴ったら、終わり。それは祈りに近い。憎むは人の業にあらず、裁きは神の領域。-そう教えてくれたのはアラブの兄弟たちだった。- Kenji Goto

Una luz sensible se marcha
testigo del desierto de sangre
en que caminan sus captores.

Un hombre bueno es
reflejo de sonrisas infantiles
grabadas entre la oscura
barbarie de las creencias
cercenadas por los cuchillos.

Un hermano bueno pierde
su sonrisa, su pelo de samurái,
combatiendo el silencio
de los viles perros ciegos
a la carrera del odio.

Un hijo bueno, un padre
amable, asume el seppuku
con cuarenta loas altivas
del tantō afilado de los captores
que elogian la valentía de Kenji;
sus ideales ruedan siete veces
en apología de su honor.

Cuando un hombre bueno muera,
cerrad sus párpados y guardad silencio.
No dejéis que el miedo ni la ira
surjan como premio a la necedad.
Sed cántico divino, sed voz en plegaria
astuta, calmada, como la paz de sus ojos
rasgados, para quien la muerte vino
de mano de sus hermanos.

Madrid, 1989. Autor del poemario inédito "VictorioSOS" y de numerosos relatos, además de un libro que se encuentra actualmente en proceso.
Graduado en Filología Inglesa por la Universidad Autónoma de Madrid, posee un Máster de Bases de Datos y Programación. Actualmente trabaja como consultor en un proyecto de Business Intelligence.
Habla de la inquietud y curiosidad de personas comunes; también de emigrantes y viajes. En sus textos desgrana el alma de las grandes ciudades mediante habitantes anónimos que adquieren protagonismo.
Creador del proyecto galgoentropico.com y miembro del Grupo Literario Galgo Entrópico.