Nunca

Nunca

 

Dos figuras atraviesan el jardín; una detrás de la otra. La muchacha que va delante, abstraída, no se ha percatado aún de la silueta que la sigue en silencio.

-Alba.

La chica, sobresaltada, se vuelve para contemplar a su interlocutor: un joven serio de cabello pajizo.

-Miguel, qué susto me has dado.

-Perdona- murmura, acercándose a ella de manera sutil -, estaba paseando y te he visto de lejos.

-¿Dónde están los demás?- pregunta ella automáticamente.

-Deben estar cenando todavía.

-¿Tú ya has cenado? No te he visto en el comedor.

-No tenía hambre.

Hay un silencio entre ellos, mientras la mirada de Miguel permanece fija en el inalterable rostro de la joven. Ella comienza a andar de nuevo.

-¿Te importa si paseo contigo?- pregunta él, ajustando su paso al de Alba –Creo que íbamos en la misma dirección.

-No me importa.

Otra vez se produce un silencio, que es roto nuevamente por Miguel.

-No sé qué me ocurre hoy, me siento deprimido, sin ganas de hacer nada. ¿Tú crees que es debido al aire del sur?

-Tal vez. Ricardo también se sentía cansado esta mañana, cuando llegamos.

-Pero lo mío no es cansancio físico, se trata de una dimensión más psicológica.

-Entonces no sé.

-Alba.

-Qué.

-¿Te molesta que te cuente estas cosas?

-No, no me molesta- responde ella, sin mirarlo -. Pero yo no puedo ayudarte.

-Me ayudas simplemente con escucharme.

Ella no contesta. Miguel sigue hablando.

-¿Recuerdas esa fuente? El otro día me estaba acordando de cuando vinimos por primera vez. Yo no te conocía por entonces.

-Hace mucho tiempo de eso.

-Sí, pero yo todavía me acuerdo. ¿Tú no?

-Hace frío- dice ella, variando la dirección de sus pasos.

-Un poco. Por aquí, de noche refresca. ¿Vuelves dentro?

-Tengo frío.

-Yo también, un poco. Gracias por escucharme, Alba.

-De nada.

-Me siento mejor por haber hablado contigo.

La muchacha vuelve a guardar silencio, y Miguel la mira un instante antes de volver a hablar.

-¿Tú te sientes bien? Quiero decir… ¿eres feliz aquí?

Ella se detiene y le mira a los ojos, por primera vez.

-Miguel- dice –No te quiero y no voy a quererte nunca, ¿entiendes? Ni siquiera siento nada por ti, me aburres; He intentado ser tu amiga, al principio. Pero no me lo has puesto fácil con tus absurdas esperanzas.

Hay un silencio. A continuación, Alba echa a andar hacia la casa, mientras Miguel continúa parado en el mismo sitio.

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Madrid, 1989. Autora del poemario "Los despertares" (Ediciones de la Torre, 2014) y del ensayo "El barco de cristal. Referencias literarias en el pop-rock" (Líneas Paralelas, 2014).
Licenciada en Periodismo por la Universidad Carlos III y Doctora en Literatura española por la Universidad Complutense en 2015, posee además los másteres de Literatura española y Formación del profesorado en Lengua y Literatura por la Universidad Complutense.
Su obra poética y en prosa ha recibido varios galardones, como el Primer Premio del VII Certamen de Poesía Rafael Morales en 2008, el Primer Premio de Relato de la Universidad Carlos III en 2010 y el Primer Premio del VI Certamen Literario de Cadena SER Madrid Sur.
Marina es miembro del Grupo Literario Galgo Entrópico.