Hoy

Hoy

 

Hoy no he escuchado la canción aquella

que hablaba de una niña de ojos imposibles,

ni al lamento infinito del viento

agitar su envolvente cabellera de siglos

por las esquinas más remotas del invierno.

Hoy solo miro las estrellas que la niebla cubría

desde aquel pálido noviembre de ya no sé qué año,

esas estrellas huidizas con las que mi imaginación

jugó a formar un ramo para arrojarlo al mar.

Llovía entonces.

Y hoy refulgen tan vivas por detrás de la niebla

que se pierde al calor que emana de los besos apenas entrevistos,

y se reflejan en mis ojos si otros ojos los miran.

Hoy se ha quedado tan sola aquella soledad.