Orfeo

Orfeo et Euridice

 

Yo siempre había creído que…

Hace más de tres años, más de nueve estaciones que te fuiste.

Nunca mires atrás,

me susurraban. Pero qué pretendían.

Hace más de tres años que te alejé de mis febriles pensamientos.

Nunca mires atrás.

Y de qué serviría.

Nadie dijo que yo lo deseara, mirar atrás.

Qué más da si te fuiste; si yo tampoco pensé nunca

en volver a llevarte dentro del corazón.

Camina siempre con firmeza y siempre hacia delante;

no te detengas.

Nadie quiere vivir por siempre en los infiernos,

y solo caminando hacia delante…

No te detengas.

Imposible; lo hice.

Me detuve despacio, inspirando, sin prisa,

y volví la cabeza dentro de mis cansados sentimientos.

Y al volverme, ahí estabas: buceando en mi sangre sin remedio

desde la oscuridad de tus pequeños ojos negros.

Entonces recordé que en las profundidades de mi triste,

de mi terrible subconsciente, no dejé de soñar

con traerte de vuelta a mis sueños.

Que fui a buscarte al mundo de los amores muertos.

Nunca mires atrás.

Pero ya era demasiado tarde.

Y eso que yo siempre había creído que te fuiste.

Yo siempre había creído que…